Verano de Azotea

Hace unos tres veranos, más o menos a estas alturas del año, estaba un sábado en casa viendo un torneo de fútbol y mientras tanto noté que varias personas a quienes no conocía subían a la azotea por la escalera de caracol que se ve desde la ventana de mi cocina. Comenzaron a sonar la música y el jolgorio cuando en contra de toda la pena que habitualmente me paraliza decidí subir a explorar. Lo hice muy casual (aunque temeroso) para preguntarle a uno de los asistentes “¿Con quién vienen?”. La respuesta daba igual pues ni conozco a los vecinos, pero alguien se asustó y preguntó por la persona que convocó a la reunión y ella, avergonzada, me preguntó si quería que le bajara a la música. Era una fiesta en mi azotea y yo no estaba invitado. Por supuesto que le dije que de ninguna manera era ese tipo de visita, sino una provocada por la curiosidad y que la música apenas si se escuchaba, que prefería que le subieran. De pronto, me di cuenta de que era una delegación chilena enfundada en shorts, trajes de baño y camisetas con estampado de palmera. Unas veinticinco personas enamoradas de las posibilidades de nuestro verano citadino aprovechando aquello que sobra en CDMX: Las azoteas que tanto despreciamos y que a la menor provocación nos invitan a darles vida.  

Aquello que ahora quieren re-bautizar pomposamente como “roof garden” es un área de convivencia donde me encanta asolearme al tomar parte de carnes asadas, tertulias, fiestas o cualquier cosa que nos invite a reunirnos. Motivado por las ganas de subir al techo de los edificios que frecuento, quiero compartir con ustedes una lista de canciones con música reciente, emocionante y vibrante. Es música hecha en Latinoamérica que muestra que el pulso de nuestra gran escena late vivo y lleno de ideas, ritmos y diversidad. Déjense sorprender por bandas conocidas, desconocidas y de habla hispana que no tienen ningún respeto por aquellas formas decadentes que conocemos como “géneros”. Bajemos un rato los mecates y escuchemos el gran momento en que vivimos.

Por Evaristo Corona “Golfo”.

Que la disfruten